El tema sobre el cual hablaré en esta oportunidad, es la salud y la enfermedad desde la perspectiva bíblica-teológica, y como ésta incide en la realidad. Tomando en cuenta que la realidad del pueblo salvadoreño es eminentemente religiosa. En esta oportunidad n o vamos a entrar a discutir el tipo de religiosidad que practican, tomaremos en cuenta el proceso de inculturación de nuestros pueblos el cual fue fuertemente influenciado por el aspecto religioso, el grado de incidencia directa o indirecta en la vida cotidiana de nuestra sociedad.
A pesar que en los últimos años se han proliferado diversos movimientos religiosos, hay un elemento común en todas las personas. La mayoría, confiesan desde su doctrina que existe un Dios creador de todo cuanto existe. Y, que ese Dios es el principio de la Vida, el cual sobreabunda en bondad y quiere lo mejor para la creación especialmente para el género humano.
En primer lugar queremos despejar algunas ideas respecto a la terminología del vocablo SALUD. Posteriormente buscaremos elementos del AT y NT. Que ilustren el trasfondo del tema, y al final veremos un poco como nuestra sociedad ha sido influenciada por ese ámbito, adaptando ciertas normas y concepciones.
El propósito no es hacer un estudio casuístico exhaustivo, sino hacer algunas reflexiones sobre el significado de la salud y la enfermedad en ambos contextos. Por un lado el contexto bíblico y por el otro nuestro propio contexto social.
DESARROLLO
La palabra Salud, en Latín es salus que igual significa salud y salvación, incluye cuerpo y alma, materia-espíritu. En hebreo la palabra salud viene de la raíz SHALAM, significa estar entero, en el sentido integral de la palabra. Este término hebreo viene de la palabra Shalom que significa paz. Para los judíos, paz significa bienestar integral de la persona en sus diferentes aspectos.
En el pueblo de Israel así como en otros pueblos primitivos, la religión estaba íntimamente ligada a la organización y a la cultura. Los mismos líderes religiosos tenían potestad para dirigirse a aspectos civiles como religiosos. Así en el AT. Los sacerdotes podían dar su parecer en cuanto a las diferentes enfermedades que padecían las personas y los diferentes tratamientos a los cuales habían de someterse.
La mayoría de leyes en la Biblia las encontramos en los libros del Pentateuco. Estas estaban orientadas a ordenar la vida del pueblo y de las personas y en particular en Levíticos encontramos normas respecto a la salud y enfermedad y sus respectivos tratamientos que en palabras religiosas se consideraba como purificación.
El pueblo israelita tenía como misión principal honrar a su Dios mediante el culto. El Dios de Israel era considerado como el único Dios creador y libertador. Para presentarse ante Dios se requería de pureza exterior, la cual debía reflejar santidad interior. Las normas de pureza y de salud estaban orientadas a resaltar la santidad de Dios y el carácter sagrado de la vida humana como fruto mismo del Dios creador.
SALUD PREVENTIVA. (El sábado como día de descanso)
En primer lugar, vemos que en el principio Dios creó los cielos y la tierra (Gn. 1:1), esta creación la hizo en seis días “y vio Dios que todo lo que había hecho estaba muy bien. De ese modo se completo el sexto día (Gn.1:31), pero el séptimo día terminó Dios lo que había hecho, y descansó (Gn.2:2) Entonces bendijo el séptimo día y lo declaró día sagrado, porque en ese día descansó de todo su trabajo de creación. De esta manera, el día sábado cumple la función de descanso para la fatiga a consecuencia del duro trabajo. El descanso del sábado está directamente enfocado a la salud laboral (Ex.20: 9,10; 23:12; 34:21). Para Dios el descanso es tan sagrado como el trabajo mismo.
En el AT cuando se piensa en salud no solamente está referida al aspecto físico de las personas, sino que incluye toda su realidad circundante, en este sentido es considerado también como parte indispensable de tratamiento, la relación en equilibrio del ser humano con el medio ambiente que le rodea. Este equilibrio es parte de la vida y fruto de las manos de Dios. Por eso es que dentro de la legislación judía se incluía normas encaminadas a defender el entorno que garantizan la vida, no una vida a medias, de sobrevivencia, sino una vida en plenitud. Tenemos por ejemplo en Lv. 25: 2-5, que dice:
“Dí a los israelitas lo siguiente: Cuando ustedes hayan entrado en la tierra que les voy a dar, la tierra deberá tener reposo en honor del Señor. Podrán sembrar sus campos durante seis años, podrán podar sus viñedos y recoger sus frutos, pero el séptimo año será de completo reposo de la tierra en honor del Señor. No siembren ese año sus campos ni poden sus viñedos. Tampoco corten el trigo que nazca por sí mismo después de la última cosecha, ni recojan las uvas de su viñedo no podado; la tierra debe tener reposo completo”. En este sentido, la Biblia establece medidas concretas de protección y prevención de la salud a nivel general, tanto del ser humano como también de la creación. El año del jubileo o año de la liberación es la parte complementaria al sábado.
“Deben contar siete semanas de años, es decir, siete años multiplicados por siete, lo cual dará un total de cuarenta y nueve años, y al día diez del mes séptimo, que es el día del perdón, harán sonar el cuerno de carnero en todo el país”. En este año de gracia que es el año de descanso para la tierra ella vuelve a su antiguo dueño “Dios”.
Esta medida de devolución a Dios lo que es suyo, pretende reorientar la tenencia de la tierra, además de dar el respectivo tratamiento a la enfermedad de ambición y romper con el esquema de la acumulación de riqueza y la creación de latifundios, que ya se desarrollaba en algunas personas del pueblo. Pretendía asegurar la justicia social. Será un año de liberación y perdón y en él, anunciarán la libertad para todos los habitantes del país.
La perseverancia de la salud se obtiene básicamente por medio del racionamiento y la moderación en el uso de las cosas y los recursos naturales, utilizando el sentido común, más que por el tratamiento puramente curativo de la misma. Lo que no significa tampoco, limitaciones o calamidades sino hacer buen uso de los medios de producción en función del bien común. Lo anterior se obtiene por la observancia de la ley de Dios, mediante el cumplimiento de su voluntad y el cuido de su creación. ¿Cómo la vamos a cuidar?, no abusando de ella. No contaminar el agua de los ríos del mar; no contaminar el aire, no terminar la flora ni la fauna, no abusar de los yacimientos mineros y petroleros que hay en el sub-suelo. En este sentido Dios promete bendiciones para quien observa su ley. En la Biblia encontramos varias situaciones que describen un ambiente de bienestar y salud en Dt. 28: 2,3 dice:
“Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán si oyeres la voz de Jehová tu Dios. Bendito serás tu en la ciudad, y bendito tu en el campo” bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rabaños de tus ovejas…”. Las bendiciones prometidas para quien observa la Ley de Dios, presenta una condición de bienestar y salud (Dt. 28: 1-8, 21 y 22, 27-29). Se trata por tanto de medicina preventiva más que curativa. Las leyes de santidad están en la dirección de prevenir la contaminación del pueblo de cualquier acción que represente una amenaza para su salud en el marco de la experiencia judía.
Para Jesús, el cumplimiento de las leyes de purificación, eran también importantes, pero no era lo principal. Las leyes estaban orientadas solo a la prevención de enfermedades de una manera mecánica e inhumana, en cambio Jesús previene la salud observando las leyes preventivas como el caso del sábado. Jesús aparentemente viola el sábado cuando realiza estas curaciones, peor lo que sucede es que realmente él, le da su verdadero significado haciendo algo útil y bueno a la humanidad. El sábado se hizo para la mujer y el hombre y no al revés. Las acciones de curación de Jesús van más allá, cuando la enfermedad ya está presente, rompiendo el esquema tradicional y liberándose él y al pueblo de esa forma mezquina e inhumana de ver a las personas enfermas.
Muchas enfermedades se agudizan por la falta de solidaridad en la misma sociedad. El enfermo es marginado, ignorado y hasta maltratado. Es la misma sociedad la que se encarga de profundizar el padecimiento. Ejemplos claros de curación los tenemos con la curación de la mujer hemorrágica, y donde Jesús liberándose del temor de quedar él impuro, se compadece de ella, curándola.
ENFERMEDAD.
“La enfermedad comienza cuando se pierde el sentido de la justicia” (Af. Japones)[1]. Las referencias bíblicas en relación a situaciones se enfermedad no son muy frecuentes desde el punto de vista médico. Por lo general, las causas tenemos que buscarlas en prescripciones religiosas y principalmente sanitarias. Durante la época de Jesús, no habían los adelantos científicos y tecnológicos como en los últimos días, que permitiera hacer un mejor diagnóstico, por esa razón en la Biblia encontramos algunos nombres de enfermedades que son bastante generales y poco variados. Algunos de estos ejemplos los tenemos en: Dt. 28:27; 2 Re. 20:7, presenta también casos de fiebre en Dt. 28:22; Mc. 1:30.
Como ya hemos mencionado no existían los adelantos científicos y tecnológicos de ahora en cuanto a los mecanismos para realizar un diagnóstico médico adecuado por la falta de estudios en esa área. La comunidad Judía era una de las más atrasadas en esta materia, no así los egipcios por ejemplo, que hasta lograron embalsamar los cadáveres para lograr su preservación durante muchos años. Esto se debía a los tabúes que como pueblo tenían y que estaban fomentados y legislados por la ley. Así conocemos por ejemplo el llamado “Código de Santidad” en el que se prohibía tocar los cadáveres y consecuentemente realizar autopsias y con ello el descubrimiento de la causa de las enfermedades que lo llevó a la muerte (Num 5:2; 6: 6; 19: 11-16). La aversión a la sangre derramada (Gen. 9: 3 y 4, Lev.19, 26). Todos estos impedimentos legales no permitieron el avance en materia de cirugía.
Entre los antiguos israelitas la enfermedad era considerada como un problema religioso y teológico. Más que un proceso natural. Eran vistas como consecuencia de la acción de encantamientos. Así tenemos que el propio rey Manasés practicaba este tipo de magia (2 Cr.33:6). La enfermedad era vista como la consecuencia de las transgresiones a la ley, es decir; eran transgresiones de tipo legal, motivo por el cual la persona al hacer este tipo de cosas, se hacía acreedora del castigo divino por la desobediencia y el pecado. En el AT. El ser humano es perseguido hasta la muerte a causa del pecado por el peligro y la calamidad física en Gn 4:12 dice: “cuando labres la tierra no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra”.
Si las enfermedades dependían de Dios, igualmente la curación dependía de su voluntad y poder. El Salmo 88 (87) , describe la situación de abandono y sufrimiento de un enfermo. Las enfermedades podían ser causadas por Dios directamente (Lv. 20: 16; Dt. 28: 22-35). En algunos casos las enfermedades eran como medios que Dios utilizaba para probar la fe de las personas como en el caso de Job.
Entre las enfermedades que se mencionan en la Biblia están las de carácter: ginecológicas, como en el caso de la mujer con hemorragia (Lv. 15: 19-33), obstétricas; Raquel muere cuando da a luz a su hijo Benjamín en el camino que de Betel conduce a Efrata, Gn. 35: 16-16. Parasitarias Job. 21: 7,8. Mentales, Saúl es atormentado por un espíritu malo por haberse apartado de Jehova IS. 16: 14; Dt. 4: 33. Neurológicas, Jesús a su llegada a Capernaúm, sana al siervo de un centurión que estaba paralítico Mt. 8:6. Jesús le asignó un rol muy importante a la curación o sanación. El sano a ciegos, sordos, mudos, paralíticos y hasta gente endemoniada fue curada por él. Para el pueblo Judío una forma de prevenir enfermedades fue a través de la legislación sanitaria. Entre ellas encontramos medidas para la lepra Lv. 13: 2-59, el contagio sexual Lv. 15:1-16, 19-24, y la ingestión de algunos alimentos tales como “sangre” Lv. 17: 10-14. Grasas Lv. 7: 22-24, cuya prohibición si bien es cierto tiene origen religiosos también tiene fundamento médico de tipo dietético.
El Apóstol Pablo, ve la esencia del pecado en la desobediencia: “por la desobediencia de un solo hombre todos fueron constituidos pecadores” Rom. 5:19[2]. “Al haber roto el ser humano con el pecado los vínculos con la fuente de la vida, la muerte irrumpió fatalmente en el escenario de la muerte”[3]. El dominio destructor del pecado fue tan nocivo (pernicioso) que alteró la armonía de toda la creación. La cual fue sometida a pesar suyo a la corrupción y a la vanidad Rom. 8:21. En tal sentido si el pecado es la desobediencia, la obediencia es salvación, y es salvación porque se cumple con los requerimientos divinos para mantener la armonía de la creación.
La preocupación por preservar la salud, y la cura de la enfermedad aparece principalmente en los libros sapiensales Job 24: 1-12. Describe la situación del pueblo pobre, herido y moribundo como una muestra clara que para él la falta de salud tiene causas económicas, sociales y religiosas. Además se ve la salud no solo como un bien personal e individual, sino también y sobre todo, como un bien del pueblo que depende de la organización justa del mismo. Según la tradición del pueblo bíblico existe una ligazón real, entre la culpa humana y la falta de salud.
CURACION, como señal del reino
Bíblicamente, no encontramos el término salud, en su defecto encontramos el vocablo “salvación”, que en griego es soteria denota deliberación y preservación. La idea básica de este término es “rescatar y preservar de un peligro inminente” implica dar salud y seguridad en todo el sentido de la palabra. En la Biblia este concepto abarca desde las condiciones físicas hasta el plano moral y espiritual. Dios es el que puede socorrer y salvar y cuando la salvación divina se manifiesta, tanto el individuo como la comunidad son liberados integra y vitalmente.
La Biblia no da buenas referencias en cuanto al papel del médico. En el caso de la mujer que padecía hemorragia, que buscó a Jesús para ser curada, dice que sufrió mucho en manos de varios médicos, gastando todo el dinero que tenía sin llegar a buenos resultados. Es decir; curar su dolencia y que por el contrario su enfermedad estaba cada vez peor Mc. 5:26.
Existen varios ejemplos donde los médicos aparecen no como las personas que curan, que salvan. En Job 13:4, el médico aparece en compañía de gente que engaña, y dice también que todos son médicos nulos. La labor del médico es noble y sagrada cuando se realiza con responsabilidad y amor. Pero que podemos decir, de aquellos “profesionales” que solo ven en la medicina una forma de ganar dinero, estatus social y reconocimiento personal.
Sin embargo, no solo aparece en forma negativa, en Is. 3:7; Jer. 8:22; Mt. 9:12, aparecen como los responsables de la salud. Es importante también mencionar que el mismo Lucas a quien se le atribuye uno de los evangelios, que lleva ese mismo nombre es llamado como “médico carísimo” Col. 4:14. Lucas presenta una gran sensibilidad que la refleja en la manera de descubrir las curaciones de Jesús. La óptica de Lucas para ver la enfermedad y la curación, cambia un poco la concepción que el pueblo tenía de las mismas.
Un médico no es un profeta, y al profeta tampoco se le dice médico, sin embargo a Jesús hay dos ocasiones en las que para referirse a él y a su trabajo se le llama médico Mt. 9:12; Lc. 4:23. La salud tiene que ver con la vida, motivo por el cual, se le atribuye la condición especial de sagrada Sal. 139, (138). 13-16; Job 10:8-12; Sab. 7:1-6. El individuo es liberado de peligros físicos, injusticias y necesidades. La comunidad es liberada de trastornos políticos, hambre, guerras, etc.
Dios tiene en sus manos todo el poder para la salvación del ser humano y utiliza diversos instrumentos de salvación. En ocasiones utiliza personas 1 Sm. 25: 26-33. Otras veces actúa utilizando instrumentos seleccionados de acuerdo a la naturaleza del caso o la enfermedad. En otros casos como el Éxodo, Dios actúa y salva directamente. La salvación es la esperanza que alimenta y anima a los impotentes y a los pobres, son ellos quienes habiéndoles negado toda posibilidad preventiva tienen principales motivos para esperar la salvación de Dios.
En este sentido la liberación es vista como un estado de salud propiciado por Dios. Dios es quien al liberarlo les restituye su salud y por esa razón reconoce a Dios como su único salvador. Éxodo 19: 4-6. Así Dios se convierte en el Dios del pueblo, y el autor de la vida[4]. La biblia considera la salud como la cosa más importante que se puede imaginar “no existe riqueza mayor que un cuerpo sano, ni mayor satisfacción que la alegría del corazón”. Eclo.30:16. Existen otras citas y otros libros que hacen referencia a la salud, como por ejemplo Eclo.30:15 dice: “La salud y una constitución robusta valen más que todo el oro, un cuerpo vigoroso es mejor que una enorme fortuna”.
LA SALUD PARA NOSOTROS HOY.
No podemos hablar de salud en nuestros días, si vivimos en un ambiente que en la mayoría de los casos genera distintos tipos de enfermedad. Al igual que el contexto bíblico nuestra sociedad presenta condiciones para todo tipo de enfermedades psicológicas, físicas y sociales etc.
Dios hizo el sábado y lo santifico para el descanso del ser humano. Descanso que le va a recuperar sus energías mediante el encuentro con Dios y alentar las esperanzas lo que le mantendrá en un buen estado de ánimo. En la actualidad, el tiempo de descanso no se cumple. Debemos explicar que para el caso del trabajo laboral asalariado, las leyes nacionales contemplan un día de descanso, el problema es que todo está orientado a generar más riqueza para el gran capital, no importando el sacrificio de los y las trabajadoras, los salarios son tan mínimos que al trabajador no le alcanza para tener una vida digna y mucho menos abundante, porque los salarios en muchos de los casos están por debajo del salario mínimo (más o menos 1,200 colones), con el que no logra garantizar ni su sobrevivencia. Por otra parte, las condiciones laborales también no son las más adecuadas, hay insalubridad y riesgo.
Ante la situación de la falta de ingresos económicos necesarios para la subsistencia de las familias, la/el responsable de ellas se ve en la necesidad de trabajar doble o triple jornada. En el caso de las mujeres por ejemplo, por la mañana van a vender a los mercados, por la tarde van a lavar ropa ajena y por la noche hacen los trabajos de su propia casa. La pregunta es: ¿Cuándo esta mujer descansa? ¿Será que no tiene derecho al descanso? ¿Cuál es la razón por la que la bendición del día de descanso no llega a ella?
La injusticia social con la que está estructurada nuestra sociedad, ha terminado con la “moderación” que la biblia nos pide para mantener y preservar nuestra salud. Ya n o importa el descanso humano, ni el descanso de la tierra. No respetamos el día sabático ni el año del jubileo. Sólo queremos aprovechar cuanto más podamos con la finalidad de acumular y ganar cada vez más y más. Nuestra moderación termino. Y estamos viviendo las consecuencias de la ruptura del equilibrio entre el ser humano y la creación de Dios. Dios hizo al hombre y lo puso a señorear en la tierra. Pero nosotros hemos abusado, hemos destruido nuestro medio ambiente saludable, y nuestras buenas relaciones de armonía, pues a la gente se le ve sólo como fuerza de trabajo para los medios de producción. Por eso lo que nos queda es un ambiente de pobreza, de tristeza y de mucha insalubridad. Y por si eso fuera poco, tenemos una sociedad tensa, enfermiza y moribunda.
La contaminación del agua en nuestro medio es un problema de salud alarmante porque las pocas fuentes acuíferas existentes están contaminadas y eso es causa de múltiples enfermedades. Un pueblo sin agua o con aguas contaminadas no tiene salud. El profeta Eliseo devolvió salud al pueblo porque supo mejorar las aguas de una ciudad, hasta el punto que devolvió la fecundidad a sus habitantes. 2 Reyes 2:19-22.
En las últimas décadas el concepto de medicina o medicamento ha cambiado un poco, y tenemos que la medicina natural ha cobrado mucha actualidad. Realmente la medicina natural no es un descubrimiento nuevo, ésta es una práctica que hicieron nuestros antepasados y que se había mantenido como una práctica muy limitada a nivel de “medicina casera” en las casas empobrecidas de nuestra sociedad. En 2 Reyes 5:1-14 Eliseo mandó a un hombre a que se hiciera 7 baños en el río Jordán para que se le restaurase la carne. “posiblemente era una enfermedad de la piel”.
COMO PUEDE ACCIONAR LA IGLESIA
Cuando hablamos de salvación no nos referimos necesariamente a un futuro lejano, sino que esta salvación se realiza en cada dimensión de la existencia humana. Es la salvación que acepta o rechaza la h historia. Es decir, la que se realiza en la historia del mundo. Así surgen signos válidos que indican dónde se han realizado o se están realizando ya históricamente dicha salvación. El acontecimiento de Jesús nos da luces para ver e identificar estos signos.
Para Jesús, la relación entre enfermedad y pecado no se establecerse a nivel personal, la enfermedad no hay que atribuirla que es un castigo de Dios por algún pecado cometido. Para Jesús la relación entre la enfermedad y el pecado está basada en el mismo sistema económico y social de la sociedad.
La acción de curación de Jesús es vista como compromiso, más que por piedad, por eso, es que estos actos de curación tienen como elemento principal, la participación del enfermo, como parte de su compromiso cuando dice: “tu fe te ha salvado”.
La acción de solidaridad es asumida por el profeta Eliseo, es un llamado para la iglesia de Cristo en el sentido que la iglesia tiene que asumir la tarea de fomentar la salud preventiva y curativa en la familia y en la sociedad. La falta de solidaridad que existe en nuestra sociedad, tiene algún parecido a la situación de incomprensión, desamor y egoísmo al que existía en los tiempos de Jesús. Las calamidades que pasaban las gentes pobres, se reflejan en la gran cantidad de ellos que buscaban a Jesús para recibir su curación.
La iglesia de Cristo en nue4stros días, tiene un gran compromiso con el pueblo de dios. Porque tiene que velar por la salvación de cada uno de sus miembros y de su medio, cuidar la contaminación del aire, el descuaje de los bosques, la contaminación del mar, lagos y ríos, la proliferación de basureros a cielo abierto en diferentes lugares no adecuados para ello. Además, luchar por mejor educación, salud, vivienda, vestuario, calzado, seguridad social, etc. Es luchar por mejorar las condicione4s de vida para todos, porque todos somos iguales a los ojos de dios y todos tenemos el derecho de ser partícipes de los bienes del reino, pero también; tenemos la obligación y el deber de cuidar la armonía y preservar nuestro hábitat.
Para terminar decir que para las iglesias está el compromiso de levantar la voz profética en aquellos lugares o espacios donde la imposición del silencio por los medios opresores y represores prevalece. Sabemos que no es una tarea fácil,
Pero también sabemos que Dios da fuerza y bendice a aquel o aquellos que cumplen su voluntad, y se solidarizan con sus hermanos empobrecidos, marginados y explotados.
Ponencia presentada por Lic. Blanca Irma Rodríguez, en la Semana de la Reforma en la Universidad Luterana Salvadoreña, el 23 de octubre de 1996.
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